Los migrantes internos informan de malos tratos y humillaciones por parte de policías que custodian los centros Las ONG denuncian nuevas agresiones en los CIE de Aluche, Zapadores y Zona Franca

 

El pasado nueve de octubre tuvo lugar una concentración frente al Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) de Aluche, en Madrid, en apoyo a los internos, también para pedir el cierre de estos centros y el final de las deportaciones de personas migrantes. “Los niveles de violencia se estarían manteniendo de forma insostenible en el CIE de Aluche”, denunció SOS Racismo-Madrid a partir de la denuncia de las víctimas. El último de los episodios se produjo el cinco de octubre, según el relato de un joven interno, quien denunció el “trato humillante”, las “continuas vejaciones” y los “insultos racistas” presuntamente vertidos por algunos agentes de la Policía Nacional. Según un comunicado de la ONG antirracista, los reclusos fueron trasladados al patio, donde entró un amplio grupo de efectivos policiales, muchos de ellos miembros de la Unidad de Intervención de la Policía Nacional (antidisturbios). Los agentes se dirigieron al joven recluso, según la denuncia de éste, con frases como “cuando venga tu mujer la vamos a follar” o “te vamos a encerrar”.

A continuación un grupo de cuatro o cinco policías comenzaron a golpearle “de manera brutal y contundente”, expresó el interno en un escrito remitido al juez de control del CIE. El periplo del migrante prosiguió en la celda de aislamiento, donde habría pasado la noche “herido, con frío y sin abrigo ni asistencia”. No sólo permaneció 22 horas aislado, afirmó, sino que tampoco recibió atención sanitaria alguna. Activistas de SOS Racismo dieron cuenta del estado del joven cuando pudieron visitarlo: “estaba sudando de una manera intensa, con hematomas en los ojos y heridas por todo el cuerpo”. La ONG señaló que no se trata de hechos aislados, sino que vienen ocurriendo durante las últimas semanas en el CIE de Aluche; “se detecta un uso impune y desproporcionado de la fuerza por parte de la policía”, afirmaron. SOS Racismo trasladó la denuncia de los hechos al Juzgado de Control del CIE y al Defensor del Pueblo; además, el siete de octubre informaron del inicio de los trámites para interponer, con el apoyo de la Coordinadora para la Prevención y Denuncia de la Tortura, una denuncia por la vía penal.

No fue el único caso que ha trascendido. El 24 de septiembre 60 internos del CIE de Aluche denunciaron en una carta al Juez de Control los “constantes abusos de autoridad y tratos vejatorios por parte de los agentes”. Además las burlas y malos tratos de carácter xenófobo se encarnizan particularmente con los internos que no hablan la lengua castellana, según la denuncia de los migrantes, de la que se hizo eco SOS Racismo. La mayoría de ellos fueron encerrados en el CIE tras su entrada en el estado español por la frontera sur. También procedían de la frontera buena parte de los 50 migrantes que se escaparon del CIE madrileño el pasado 30 de septiembre. Los migrantes informaron, según recogió en un comunicado SOS Racismo, de “una sucesión de malos tratos, tanto hacia los que participaron en la fuga como contra quienes no lo hicieron”. Uno de los jóvenes reclusos denunció que, cuando se marchaba por la noche a su celda, dos policías le propinaron supuestamente un empujón y una patada en el pecho. Dado que el agredido vomitó sangre, tuvo que recibir asistencia médica.

Dos de los inmigrantes que la policía encontró en las proximidades del CIE de Aluche -informa la ONG- habrían sido esposados y golpeados, según la declaración de las víctimas. Uno de ellos perdió el conocimiento. Los activistas de SOS Racismo constataron que tenían “el cuerpo cubierto de hematomas”. Otro de los jóvenes afirmó que un policía cerró la puerta en la que tenía apoyada la mano, de modo que se la aplastó y la extremidad comenzó a sangrar. Sin embargo, el migrante fue obligado, según su relato, a permanecer en el comedor del CIE. Unas horas después fue trasladado al servicio médico del centro de internamiento y al hospital. Ocurrió el uno de octubre. Al día siguiente, los reclusos del módulo de la primera planta también aseguraron recibir “golpes indiscriminados e insultos”. Pero la cadena de sucesos no terminó en este punto. SOS Racismo informa de que la policía interpuso una denuncia contra dos de los migrantes que testimoniaron las agresiones. Algunas de las declaraciones describen la realidad cotidiana del centro de Aluche: “Todos los días nada más levantarnos recibimos un trato racista, empujones, insultos y amenazas”, le trasladaron las víctimas al Juez de Control.

En el Centro de Internamiento de Extranjeros de Zapadores, en Valencia, la Campaña por el Cierre de los CIE ha alertado de situaciones similares. De hecho, 39 internos denunciaron ante el Juzgado Número Tres de Valencia y el Defensor del Pueblo hechos como el siguiente, de los que se hizo eco la Campaña: “La policía responde de manera agresiva y violenta llevándoles a una celda pequeña sin cámaras, que usan para golpear a los internos con el fin de callarlos, lo que provoca el pánico general”. La denuncia ante las dos instancias citadas se produjo después de presentar varias quejas ante la dirección del CIE, “sin obtener respuesta”. Pero además de dar cuenta de las agresiones, los 39 reclusos se refirieron a las condiciones estructurales del centro: duchas con agua fría; necesidad de orinar en botellas por la noche, dado que las celdas carecen de baños y los agentes no les permiten desplazarse; o “‘entradas’ nocturnas de los policías que hacen imposible el descanso”. Una denuncia habitual en el centro de Zapadores son las plagas de chinches, que recorren las celdas desde 2014. La presencia de estos parásitos llevó al cierre del CIE en octubre de 2016, con el fin de proceder a la desinfección. El centro de internamiento se reabrió el pasado mes de marzo, pero los insectos continúan a día de hoy. Coincidiendo con la reapertura, las ONG denunciaron un aumento de las redadas policiales por “perfil” étnico, incluso cerca de las sedes de las organizaciones.

En el CIE de Zapadores se pasa miedo. La Campaña informa de que los migrantes son objeto de empujones sin razón alguna. Además recuerdan que en agosto se presentaron dos denuncias ante el juzgado por intentos de suicidio y lesiones. Los activistas apuntan el siguiente motivo: “No soportan el trato recibido”. La denuncia de los migrantes ante el juzgado y el Defensor del Pueblo describe de manera vívida lo que ocurre en el recinto carcelario: “Nos tratan como a animales”. Entre otros ejemplos de vulneración de los derechos humanos, las ONG destacan “la prohibición ocasional de practicar la religión libremente o bien instarles a hacerlo en situaciones degradantes o irrespetuosas”. Asimismo denunciaron “golpes de porra durante el rezo”.

Presunto delito de lesiones y contra la integridad moral por parte de funcionario público, con las agravantes de abuso de superioridad y motivaciones racistas. Son los motivos constitutivos de la denuncia firmada por tres internos del CIE de Zona Franca, en Barcelona, y presentada el 26 de septiembre ante el juzgado de guardia por Tanquem els CIE y el Centre Irídia de Defensa dels Drets Humans. Estarían presuntamente implicados una decena de agentes del turno nocturno, incluido el mando de los mismos. Los hechos ocurrieron cinco días antes, cuando una quincena de migrantes se hallaban ante la puerta que da acceso a uno de los patios del CIE. Cuando los agentes policiales abrieron la puerta, comenzaron las agresiones, según consta en la denuncia. A quienes lograron entrar en el patio, se les separó de manera violenta en dos espacios: la sala en la que los internos esperan el suministro de la medicación, y la celda de aislamiento. En la primera de las zonas se produjeron agresiones por parte de los agentes, relata el texto de la denuncia, después que estos apagaran la luz; allí “nos dejaron encerrados durante unas tres horas”. Los conducidos a la celda permanecieron el mismo tiempo encerrados.

Ya en los lavabos, lugar exento de cámaras, cinco policías con porras les obligaron a desnudarse y “con guantes de plástico nos pegaron, dándonos puñetazos y porrazos, mientras nos gritaban ‘hijo de puta’ y ‘putos moros’”. Además no pudieron asistir al servicio sanitario del CIE hasta el día siguiente, y tampoco se les facilitó el parte. El denunciante que, aquejado de fuertes dolores en la espalda solicitó una radiografía, no recibió respuesta. El relato de las vejaciones descrito en la denuncia continúa en las habitaciones, donde los migrantes fueron golpeados con sus zapatillas, después que se les forzara a denudarse y realizar “sentadillas”.

En el balance del 21 de septiembre en el CIE barcelonés, migrantes con lesiones por todo el cuerpo; otros, enfermos de escoliosis (desviación de la columna vertebral) y que por las agresiones requieren calmantes durante todo el día; miedo a las represalias, angustia, insomnio, brechas en la cabeza por los golpes de porra y graves lesiones en el brazo. También se dio otra circunstancia: “por ser argelinos y no entender el castellano recibimos un trato racista y nos insultan; son los compañeros marroquíes los que nos ayudan a saber lo que nos dicen”. Tampoco estos hechos constituyen una novedad en el CIE de Zona Franca. Según informó Tanquem els CIE, el pasado 26 de julio un policía nacional del centro de internamiento agredió a un interno de 19 años y de origen argelino. Al día siguiente, cerca de 50 reclusos del centro comenzaron una huelga de hambre contra las vejaciones y el trato violento.

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JO SÍ QUE TINC POR

Rosa Maria Chía 

És incomprensible, intolerant i xulesc, l’actitud del govern central d’exercir la força repressiva contra Catalunya pel fet de pretendre fer un referèndum, així com la dels polítics catalans: CIU els del 3%, els de la corrupció i repressió cap el seu poble, donant sempre suport al PP en les mesures econòmiques exercides contra els treballadors i ciutadans, ERC eterna còmplice de CIU i la CUP, ex antisistema, però col.laboradora amb el govern de CIU. Tots ells han jugat amb els sentiments de la ciutadania gràcies al suport dels medis de comunicació subvencionats i comprats per ells.

No crec en cap sentiment “patriòtic” d’uns polítics miserables tant de CIU que van arrossegar als catalans a una debacle econòmica mentre ajudaven a les grans multinacionals i als poders financers com del PP que té el deshonor d’engrossar el partit amb més membres corruptes i imputats del país, i que no els hi ha tremolat la mà en signar acords sagnants i bèl·lics contra altres països (l’Irak) i dels treballadors i, així mateix, portant la ruïna a Espanya per salvar la Banca, les elèctriques, etc. però el que m’ha colpit més de tot, ha estat comprovar com els ciutadans de Catalunya es llencen al carrer per defensar una cosa tan abstracta com és el sentit de “Pàtria” amb el desig d’ afegir més fronteres a les que ja existeixen actualment, quan jo tinc el sentiment d’enderrocar tots els murs que separen els humans. A més a més, la majoria d’aquesta massa humana que ara omplen els carrers, a causa dels discursos nacionalistes que ens assetgen des de tots els nostres mitjans de comunicació, mai no s’han manifestat quan els governs d’una i d’altra banda exercien la violència de retallar i acabar amb tots els seus drets, perquè d’aquest terrorisme d’estat no en parlaven els medis.

-Estic totalment d’acord que es faci un referèndum, però no d’aquesta manera, amb tanta precipitació, quan estem parlant d’una decissió molt important, els efectes de la qual afecten a tota la ciutadania. No tindria cap tipus de garantia. S’hauria d’haver esperat un temps per poder exposar el punt de vista tant dels partidaris del Sí com dels del No, amb el respecte que es mereixen les diferents opinions, i que els mitjans de comunicació no s’haguessin abocat només pel Sí i els seus partidaris, i sobretot, que no hi hagués una actitud totalitària i violenta de penalitzar i estigmatitzar les persones que no estan d’acord amb la independència, ja que demostra un caire antidemocràtic i totalitari, molt perillós, que a mi, SÍ que em fa por! i com a cosa imprescindible, que ens expliquessin cap a quin tipus d’ideari polític ens decantaríem, perquè l’únic que sabem és que sortiríem d’Espanya, d’acord, però i de l’OTAN? i del FMI? I de la Troika? i de l’Euro? i de la UE…? Es nacionalitzaria la Banca, les elèctriques…?Aquestes són qüestions fonementals, sense les quals no es pot prendre partit ni per un costat ni per l’altre. Siguem seriosos! Per tot plegat, jo pregunto, què hi ha darrere de les posicions del govern central i del de Catalunya? No serà crear un clima de crispació i de nacionalismes emocionals per distreure’ns i fer-nos oblidar de totes les corrupcions d’ambdós grups, dels retallats que ens han tret aquests pocavergonyes i dividir la societat catalana i l’espanyola?

Em basaré tan sols amb alguns punts, per no allargar-ho massa, de com l’estat central i la Generalitat ens van declarar la guerra social i econòmica als ciutadans, i tal com ja he dit abans, tothom ho va acceptar submisament ja que els medis de comunició subvencionats pels dos governs ens els van vendre com inevitables.

1)L’esmena de l’article 135 de la constitució l’any 2011 en el qual el PSOE i el PP van pactar l’estabilitat pressupuestària per sobre de la social, segons van dir a causa de la pressió dels mercats, obligant a seguir aquest dictamen a les Comunitats Autònomes sense fer cap referèndum, en plan dictatorial. Això va representar un cop d’estat, i tanmateix la societat ho va acceptar. No vaig veure cap aldarull a Catalunya per una infracció il·legal d’un canvi de la constitució que retirava l’estat del benestar per una acatació als mercats.

2)Es va rescatar la banca, del 2008 al 2014, amb 60.000 milions d’euros amb diners públics, el 75% dels quals mai no es podran recuperar, mentrestant la ciutadania estava patint una crisi econòmica que la va portar a l’atur i a la pèrdua de coses tan bàsiques com de la seva vivenda i de vegades de la seva vida i tanmateix la ciutadania ho va acceptar passivament.

3)Al 2011, el govern de Catalunya va retirar la renda mínima d’inserció a moltes famílies de Catalunya que es van quedar sense cap recurs econòmic. Tot plegat va suposar una debacle econòmic en cadena, ja que moltíssimes famílies ja no van poder pagar el menjar, les escoles, els llibres, els lloguers… i que també va afectar als petits propietaris dels immobles que es van quedar sense cobrar. Els que vam viure aquesta situació, ens quedarà gravat per sempre, els drames humans que vam presenciar en famílies amb criatures que es van quedar a la misèria més absoluta, però ningú va sortir al carrer.

4)Al maig del 2011, el conseller Felip Puig va ordenar carregar contra les persones que es concentraven pacíficament a la plaça de Catalunya amb el lema “no ens representen” ocasionant ferits de diverses consideracions a més de la pèrdua d’un ull d’una dona. La resposta del govern convergent presidit per Artur Mas va ser tan violenta i fascista com en els temps de’n Franco, exercint la força de la repressió contra els ciutadans que es manifestaven pacíficament.

5)És de sobre conegut que la majoria de pactes econòmics contraris al benestar de la societat i dels treballadors han estat originats amb les votacions conjuntes de CIU i del PP. Recordem la Reforma laboral del 2012 que va facilitar els acomiadaments dels treballadors i que va ser aprovada pels vots de CIU i del PP. Algú es va rebel.lar per tal indignitat?

6)SANITAT
Dades corresponents a l’estudi dels Serveis públics, diferències teritorials i igualtat d’oportunitats del 2015.
Catalunya es troba entre les autonomies que menys despesa per habitant van fer l’any 2013 en Sanitat. La diferència de despesa pública per habitant entre comunitats autònomes en sanitat, educació i protecció social s’apropa al 60 per cent.
Des de l’arribada de CIU al 2011, amb el conseller Boí Ruiz , que va realitzar unes retallades d’un 14,3% del pressupost de la Generalitat (1.408 milions d’euros) es van tancar 775 llits i reduits 1.167 metges. Va optar per sacrificar la universalitat de la sanitat i van limitar les prestacions. Va rebaixar un 30% els salaris i les condicions laborals del personal sanitari, la despesa en farmàcia i va frenar les inversions. Va establir el copagament d’un euro per recepta, el qual va ser suprimit pel dTribunal Suprem al 2013.El finançament de la sanitat pública a Catalunya ha estat al voltant del 5% del PIB, quan estats equivalents al nostre superen el 8% del PIB. Tampoc la ciutadania de Catalunya no es es va llançar al carrer massivament per defensar la nostra sanitat, tanmateix, a Madrid, la Marea Blanca, unint-se la majoria en el mateix clam, van aconseguir aturar el pla de privatització dels hospitals Infanta Sofia, Infanta Cristinala, Infanta Leonor, del Sureste, de l’Henares i del Tajo.

7)EDUCACIÓ:
Segons els informes de la Fundació Bofill corresponents al 2015, la inversió pública de Catalunya està al mateix nivell de la del Perú, Laos i Guatemala. De fet és la més baixa de tot Europa, i representava només el 2,8% del PIB català d’aquell any, mentre que l’estudi mostra que el Perú inverteix l’equivalent al 2,76% del seu PIB i Laos i Guatemala, una dècima més.

Catalunya és la comunitat que més ha retallat en educació. Ha retallat cinc vegades més que el conjunt de la UE. i per aquesta causa, les famílies, han hagut d’augmentar molt la seva aportació.

Entre el 2009 i el 2013 hi va haver una retallada de 1.157 milions, que representa un 16,7%. Ningú no ha lluitat pels carrers en defensa dels nostres nens i joves.

8)SEGURETAT CIUTADANA.

La partida dels mossos d’esquadra és pagada directament des del’estat central, no ho paga Catalunya.

Per tot plegat, considero que tots els partits polítics, tant del govern central, el PP, partit que se l’hauria de jutjar, entre altres moltes coses, per genocidi a l’Irak i presidit per Rajoy, com de Catalunya amb CIU (partit corrupte que ha exercit la violència física i econòmica als ciutadans) ERC (que s’alia sempre amb CIU) i la CUP formada per un grup de persones que van canviant la seva ideologia segons les circunstàncies i que podien ser en un moment abans de les eleccions antisistemes, posteriorment pro-sistema amb CIU i en aquests moments, el dia que Catalunya va ser presa per l’exèrcit, en comptes de comportar-se amb la seriositat i talla política que correspon a uns representants polítics de Catalunya es van posar a ballar el “txarango” Patètic, vergonya aliena…Berlanga ha tornat al nostre país. JO SÍ QUE TINC POR EN PENSAR EN MANS DE QUI ESTEM!

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La idealización de la 2ª República española

Hace escasas fechas, el escritor e historiador Félix Rodrigo Mora ha publicado un interesante libro titulado Investigación sobre la II República española, 1931-1936 sobre una cierta falsificación histórica de la 2ª República en España. Básicamente, lo que Rodrigo aporta es una visión rigurosa y bien documentada de la realidad social y política de aquellos años que desmonta los muchos mitos creados sobre la República española a lo largo de más de medio siglo, sobre todo por parte de la izquierda política e historiográfica.

De hecho, la gran mayoría de la población española tiene hoy en día una visión idealizada y casi utópica de la República en contraposición al anterior régimen caduco monárquico y a la posterior dictadura franquista. Y es del todo evidente que durante el franquismo se denigró la República como un régimen maligno y desastroso, y varias generaciones de españoles crecieron con ese concepto, transmitido a través de la educación y de la propaganda estatal. Lógicamente, estamos ante la clásica historia de los vencedores, los cuales no sólo sojuzgan y reprimen a los perdedores, sino que instalan una verdad política e histórica conveniente. En el caso del franquismo, es obvio que esa verdad impuesta idealizaba al dictador y a su régimen, al tiempo que tapaba los innumerables crímenes y excesos cometidos por el bando triunfante.

Sin embargo, con el paso de los años la investigación “imparcial y objetiva” llevada a cabo por varios autores –sobre todo anglosajones– fue desmontando la versión oficial del régimen y presentó una cara más favorable de la República. Finalmente, se fue acumulando una gran cantidad de bibliografía sobre la época de la República y la Guerra Civil, y casi todo ella tenía un marcado tinte izquierdista o progresista. Así, esa nueva historia –ya instalada en la era democrática española– condenaba el alzamiento militar y de alguna manera explicaba el drama de una valerosa y digna República que acabó siendo destruida por el fascismo nacional e internacional. Y en esa visión se han realzado las grandes esperanzas que trajo el nuevo régimen, con aires de regeneración y de progreso en todas las facetas, frente al corrupto y oligárquico régimen de la llamada Restauración. Desde este enfoque, la República vendría a ser un movimiento popular que quería cambiar radicalmente las cosas e instalar una especie de edén de justicia, orden y desarrollo social, económico y cultural.

Y así es como hemos llegado a la actualidad, en que la historia se ha vuelto a rescribir por enésima vez, con sus correspondientes buenos y malos. Y sólo como muestra vale la pena citar la reciente Ley de Memoria Histórica, que reabre odios y heridas y fomenta nuevos antagonismos, pese a que aparentemente estaba cargada de buenas intenciones. Pero, en fin, a nivel social, científico y educativo esta es la verdad que hay que defender y propagar y no otra, y cuando aparece alguna voz revisionista, como la del historiador Pío Moa, se la ataca y desacredita convenientemente[1]. Es la conocida contaminación ideológica que sufre la historia: en cuanto criticas a un lado, te sitúan automáticamente en el otro, pues el mundo funciona en las coordenadas de la confrontación y la separación, no en la unión y la concordia. Igualmente, estoy convencido que la reciente obra de Félix Rodrigo no tendrá muchos amigos y será mayormente ignorada, pues la corrección política imperante está por encima de cualquier otra consideración.

Bandera tricolor republicana, vigente entre 1931 y 1939

No obstante, como historiador que intenta mantener un sentido del rigor y una cierta justicia histórica, aplaudo esta iniciativa de Rodrigo y me sumo a ella, pues considero que hay suficientes documentos y testimonios disponibles de la época que desmitifican esa visión casi idílica de la República, sin entrar en comparaciones con cualquier otro tipo de régimen. Ahora bien, para ser justos, cabe señalar que esa visión estereotipada se sostiene más bien en las interpretaciones políticas (básicamente de la izquierda) y no en la historiografía más rigurosa. De hecho, casi todos los historiadores han dejado bien claro en sus obras que esa época de España fue muy trágica y convulsa, aunque a menudo suelen recurrir a factores externos (o “no republicanos”) para explicar la desgracia del régimen, incluida la Guerra Civil. Sin embargo, analizando en profundidad los hechos, no es muy difícil ver que fue la misma República –encarnada en sus impulsores y dirigentes– la que dinamitó sus bases y cavó su propia tumba.

Así pues, expondré a continuación una serie de datos y hechos que me empujan a sostener –al menos parcialmente– la tesis de Rodrigo y a bajar del pedestal a esa quimera llamada “2ª República”, que fue uno de los episodios más tristes y dramáticos de nuestra reciente historia. Y yendo un poco más allá, y adentrándonos en la llamada metahistoria, todavía podríamos admitir que el régimen republicano fue diseñado y conducido para acrecentar las contradicciones del sistema y provocar una crisis irresoluble que forzosamente debía acabar en una cruenta guerra social e ideológica que encajaría perfectamente en un marco internacional, en que determinadas potencias extranjeras salieron ganando con el conflicto. Pero empecemos por el principio.

En primer lugar, es oportuno citar que el régimen republicano no llegó de forma “regular” ni obtuvo un apoyo masivo de la población española. Es cierto que existía un gran descontento hacia el régimen monárquico y la dictadura militar del general Primo de Rivera, pero el republicanismo todavía no era mayoritario. De hecho, las elecciones municipales del 12 de abril de 1931 no fueron ganadas por las candidaturas republicanas, sino por las candidaturas conservadoras y monárquicas. Los datos son apabullantes: en la primera fase (el día 5), en que no hubo votación porque se había presentado una única candidatura municipal, los monárquicos ganaron en proporción de casi 8 a 1 en número de concejales; y en la segunda fase (el día 12), la victoria también fue monárquica, aproximadamente en una proporción de 4 a 1 en concejales[2]. Lo que sucedió es que en las principales ciudades españolas sí se impusieron claramente los partidos republicanos, lo que provocó un gran entusiasmo y clamor popular manifestado de forma muy vehemente. De repente, las calles y plazas se llenaron de multitudes vociferantes que enarbolaban la bandera tricolor, se produjeron las primeras declaraciones espontáneas de la República, y a la prensa le faltó tiempo para hacerse eco de esa algarabía popular. En suma, el ruido de la calle venció a las silenciosas urnas.

Entusiamo republicano en las calles tras las elecciones del 12 de febrero de 1931

Ante este panorama, el rey Alfonso XIII decidió abandonar el poder, dando lugar a la proclamación oficial de la República el día 14. Y hay cosas que apenas se entienden en estos confusos hechos, pues el entonces jefe de la Guardia Civil, el muy conservador y monárquico general Sanjurjo, no movió un dedo por “su rey” y permitió la llegada de la República, contra la cual se sublevó apenas un año después. ¿Es que no conocía entonces el programa republicano ni a sus líderes? Asimismo, la mayoría de responsables del orden público y del ejército eran monárquicos. Visto lo que pasó después, con la dura represión del pueblo por parte del estado, no se explica por qué la monarquía no se sostuvo, si tenía plena capacidad para controlar la situación.

Niceto Alcalá Zamora, primer presidente de la 2ª República

Sea como fuere, uno podría pensar que la caída de la monarquía iba a producir la unión de todos los republicanos a fin de aplicar un programa ampliamente consensuado para poder iniciar las reformas necesarias en un país atrasado, empobrecido y, aún en gran parte, caciquil. Sobre todo, se había generado una gran expectación en el campesinado y la clase obrera, que creyeron que las grandes injusticias que sufrían se iban a eliminar en un período relativamente breve. Sin embargo, ya desde el principio, los grandes padres del republicanismo, que eran de clase media o alta (la gran mayoría de ellos de procedencia burguesa[3]) dejaron bien a las claras no había en la República ningún espíritu real de revolución o de cambiar las cosas radicalmente. De hecho, el primer presidente de la República fue Niceto Alcalá Zamora, que era un gran cacique y terrateniente andaluz. Así, pese a los incendiarios y dogmáticos discursos de algunos destacados republicanos –sobre todo los de Manuel Azaña– la situación social y económica del país apenas iba a variar en el llamado bienio progresista (1931-1933).

En efecto, el régimen republicano, pese a haber aprobado una Constitución moderna y progresista, se encontró en seguida con enormes contradicciones sociales, políticas y económicas que no podía resolver de ninguna manera. Por un lado, los partidos republicanos de centro e izquierda querían imponer medidas relativamente avanzadas de reforma, sobre todo en el atrasado campo español, y toparon con la oposición de la derecha y los terratenientes, que impidieron la concreción de la reforma agraria, que resultó ser una farsa o simple papel mojado. A su vez, los campesinos, azuzados por la ideología socialista y sobre todo anarquista, ni querían ni podían esperar más. En general, la clase obrera y campesina, que constituía un altísimo porcentaje de la población española, ya había sobrepasado los márgenes de la República, pues deseaba imponer directamente la revolución (al estilo soviético) dejando atrás las tímidas reformas burguesas[4]Esta grave contradicción llevó a un permanente estado de inquietud social, que se traducía en revueltas, disturbios, huelgas y ocupaciones ilegales de tierras. Y mientras tanto, la banca aumentaba sus beneficios.

Represión gubernamental en el campo español

Como todo esto superaba el orden republicano, el estado reaccionó con la aplicación de la fuerza y la represión en grado máximo. Así pues, incluso durante ese bienio de progreso, las clases populares sufrieron una fuerte represión que llegó a su punto culminante en los sucesos de Casas Viejas, en que unos veinte anarquistas andaluces fueron brutalmente asesinados por las fuerzas de orden público. Y aquí es oportuno citar un dato poco conocido popularmente: la República se blindó con una gran cantidad de organismos y cuerpos de seguridad e incrementó sus efectivos de forma muy significativa. Así, aparte de los carabineros, estaba la omnipresente Guardia Civil e incluso el ejército, que una vez perdido su papel colonial fue usado para reprimir a la población (el “enemigo interior”). Pero por si este despliegue no fuera suficiente, la República creó un nuevo cuerpo adicto al régimen: los guardias de asalto, una organización paramilitar de gran eficacia en la represión.

Entretanto, la democracia y la libertad política desembocó en una lucha partidista sin límites. Hoy quizá nos quejamos del triste espectáculo que dan los partidos políticos, pero estamos a años-luz de lo que sucedía en los años 30, en los que se vivía en una fiebre política de gran extremismo, intolerancia y hostilidad. Existían docenas de partidos, grandes y pequeños, de la extrema derecha a la extrema izquierda, con el añadido del factor nacionalista (sobre todo en Cataluña y el País Vasco), que comportó nuevas complejidades y confrontaciones en la arena política. La derecha, en su mayor parte, no había aceptado la legalidad republicana y hacía todo lo posible por socavarla. Se trataba de los antiguos partidos conservadores o liberales que participaban en la lucha política pero que no habían renunciado a sus raíces monárquicas. Estos partidos vieron con horror el creciente radicalismo de las izquierdas y empezaron a mostrar una oposición férrea a todas las iniciativas del gobierno.

Manuel Azaña, protagonista del bienio 1931-33

Pero lo peor fue que a nivel popular muchas personas de clase media e ideología moderada que habían aceptado de buen grado la República empezaron a sentirse incómodas por la ineficacia del gobierno, por la galopante crisis social y económica y sobre todo por las algaradas revolucionarias, que en aquella época incluían la habitual quema de iglesias y conventos. A este respecto, Azaña decía que “España ha dejado de ser católica” y que la República iba a “triturar al ejército”. Tales afirmaciones, aunque parecían muy extremistas, sólo trataban de fortalecer el laicismo del estado, quitar poder a la Iglesia y reformar a fondo el ejército.

No obstante, estas políticas y actitudes causaron gran malestar y recelo, y exacerbaron los ánimos de unos y otros, haciendo que el país entrara en la dinámica clerical-anticlerical, que iba a ser una de las espoletas que harían estallar la Guerra Civil. Así, no es de extrañar que la Iglesia, blanco de los ataques revolucionarios, se acabara posicionando –salvo contadas excepciones– en contra del nuevo régimen. Asimismo, la pésima gestión de la cuestión militar hizo que buena parte de los mandos militares se sintieran inquietos e incómodos con la República, lo que acabó derivando en abierta hostilidad hacia los políticos y en una separación entre militares afectos y desafectos al régimen[5]. A su vez, amplios sectores populares veían al estamento militar como una casta defensora de los privilegios de los oligarcas y como una herramienta de represión, por lo cual el odio contra los militares fue en aumento.

La República cambió de rumbo en su siguiente fase (el bienio negro, 1934-35), virando hacia la derecha, con un gobierno de varios partidos de centro y derecha, pero sin un liderato claro ni una línea política coherente. En lo que sí se pusieron de acuerdo fue en derribar casi todas las medidas implantadas por los gobiernos de izquierda. Ante esta situación, la izquierda (republicanos, socialistas, comunistas, anarquistas) se radicalizó y pasó a la confrontación directa y permanente contra el gobierno, lo que comportó más tensión social, huelgas y desmanes. La derecha no se vio capaz de contrarrestar políticamente esa oleada de oposición violenta y ello facilitó la aparición en escena de Falange Española, un movimiento equiparable al fascismo italiano. La lucha política llegó entonces al máximo enfrentamiento y la sociedad española entró en una espiral extremista, mientras en el parlamento todo eran insultos, injurias y reproches. Y lamentablemente, el enfrentamiento llegó al terreno de los asesinatos políticos entre facciones, que cada vez se hicieron más frecuentes.

Así las cosas, el régimen respondió con nuevas represiones, cuyo punto álgido tuvo lugar en octubre de 1934, en que se produjo la revolución obrera en Asturias y un pronunciamiento pseudo-independentista en Cataluña. En este último caso, las algaradas y las víctimas fueron escasas, con la intervención del general catalán Domingo Batet, que en un solo día puso fin a la aventura revolucionario-nacionalista del President Companys. Sin embargo, Asturias devino un terrible episodio de violencia y desorden, que llevó al gobierno a enviar allí al ejército de África, profesional y acostumbrado a las matanzas sin contemplaciones. El resultado fue de miles de muertos, heridos, torturados y detenidos; una represión que serviría como modelo a las limpiezasque efectuaría el ejército franquista unos pocos años más tarde.

El líder socialista Francisco Largo Caballero

En 1935, la inestabilidad en todos los órdenes puso al gobierno de derechas contra las cuerdas, a lo que hubo de sumarse un gran escándalo de corrupción (el “estraperlo”). Por todo ello se convocaron elecciones para principios del año 36. Las fuerzas de la izquierda dejaron a un lado su división interna y decidieron presentarse juntas a las elecciones bajo un movimiento llamado Frente Popular. Aun así, no estaba nada claro qué iban a hacer, porque incluso dentro del propio partido socialista español –la fuerza izquierdista preponderante– había dos tendencias irreconciliables: la moderada de Besteiro y Prieto, y la revolucionaria de Largo Caballero (el “Lenin español”). Y aparte, había que ver cómo iban a reaccionar los anarquistas, que nunca habían creído de verdad en el régimen republicano burgués. Por lo demás, según se ha confirmado hace poco, las elecciones de febrero de 1936 fueron un fraude en toda regla, pues oficialmente ganaron las candidaturas del Frente Popular, pero se dieron numerosos casos de manipulación y pucherazo a favor de las izquierdas, lo que debería haber obligado a repetir los comicios, pero las irregularidades fueron ignoradas o silenciadas.

Sea como fuere, se constituyó un gobierno del Frente Popular[6] en el cual no quisieron intervenir los socialistas pese a ser la fuerza más votada (¿?), mientras la derecha se agrupaba en torno al líder católico y monárquico José Calvo-Sotelo, en tanto que el extremismo falangista se acentuó al ser encarcelado en marzo su líder José Antonio Primo de Ribera por orden de las autoridades frentepopulistas. Pero si desde 1931 las cosas no habían ido precisamente bien, en tan sólo unos meses la situación se hizo insoportable para la gran mayoría de la población, con una tensión social y política sin precedentes. En efecto, tras las elecciones, el régimen republicano ya había entrado en una etapa de descomposición y caída libre hacia el abismo, desgarrado por la presión de un proletariado dispuesto a emprender sin más la revolución, por la reacción de los conservadores y extremistas y por las amenazas de una sublevación militar.

Durante esta etapa, y hasta el estallido de la Guerra Civil, la situación fue de mal en peor, y nadie –ni a izquierda ni a derecha– estaba satisfecho de cómo iban las cosas. El gobierno refrenaba como podía el clima prerrevolucionario y no dudó en seguir utilizando la fuerza para la represión popular. El caso más sangrante fue el que tuvo lugar en Yeste (Murcia) a finales de mayo, en el cual murieron 17 personas a manos de la Guardia Civil. De todos modos, es justo señalar que el extenso historial de detenciones abusivas, malos tratos, torturas e incluso asesinatos por parte de los cuerpos de seguridad ya se remontaba a inicios del régimen. Según Rodrigo, la cifra de torturados o maltratados durante el régimen republicano ascendió a unas 78.000 personas, de las cuales 4.000 murieron a causa de las heridas recibidas. Por otro lado, la cifra de muertos por descargas policiales (amparadas en la Ley de fugas) se elevaría a 3.900.

El general Mola, republicano pero líder de la conjura

Pero por otra parte, el gobierno pareció sobrepasado por los acontecimientos y permitió todo tipo de desmanes y atropellos cometidos por las turbas revolucionarias, en especial contra la Iglesia católica. Todo ello provocó a su vez la reacción violenta de los grupos más radicales de la derecha (sobre todo falangistas) y la determinación de una buena parte del ejército de intervenir para acabar con el caos imperante. Sobre este punto concreto, el famoso ruido de sables era bien patente desde las elecciones de febrero, mientras muchos de los conjurados se esforzaban en jurar y perjurar al régimen que iban a respetar la legalidad…. y el gobierno hacía ver que se lo creía. Por lo tanto, las máximas autoridades sabían muy bien lo que se les venía encima pero siguieron mirando para otro lado.

Llegados al verano de 1936, el clima político y social era totalmente irrespirable. Como muestra de cómo estaban las cosas, citaré un extracto del discurso del diputado de la CEDA José M.ª Gil Robles, en una sesión parlamentaria dedicada al “estado subversivo de España”[7]. Concretamente, Gil Robles recriminaba la pasividad del gobierno ante un gravísimo estado de cosas que parecía estar fuera de todo control, pese a que –como ya se ha mencionado– la República era poco menos que un estado policial. El líder de la CEDA echó mano de unas estadísticas oficiales que incluso a día de hoy nos dejan con la boca abierta, pues recogían fielmente la cruda realidad del momento. Así, desde la victoria del Frente Popular en febrero se habían acumulado 160 iglesias completamente destruidas y otras 251 asaltadas o dañadas. La violencia social y política se había cobrado 259 muertos y casi 1.300 heridos. El desorden civil se traducía en 138 atracos, 69 centros particulares o políticos destruidos (y más de 300 asaltados), 10 sedes de periódicos totalmente destruidas (y otras 33 asaltadas), y 146 artefactos explotados. A ello se sumaba una altísima conflictividad laboral, con 113 huelgas generales y 228 parciales. ¿Se imaginan un escenario así en 2017?

Y si uno lee la trascripción completa del diario de esa sesión parlamentaria podrá observar sin dificultad que los ánimos no podían estar más encrespados, con continuaciones interrupciones, abucheos, amenazas, injurias, recriminaciones… Ciertamente, da la impresión de que nadie quería parar un tren que se encaminaba sin frenos hacia el precipicio, con el agravante de que todos los implicados no dejaban de echar más carbón a la caldera…

Y apenas un mes después de esta agitada sesión parlamentaria se produjeron los terribles hechos que acabaron por desembocar en el famoso “Alzamiento” pocos días después: los asesinatos del teniente de asalto Castillo (militante socialista) y del líder derechista Calvo-Sotelo, éste último a manos de miembros de las fuerzas de orden público. Quizá cueste imaginarse un poco esta situación, pero si la extrapolamos a la actualidad sería como si unos agentes de seguridad del estado asesinaran a Pedro Sánchez, líder de la oposición. ¿Cómo calificaríamos semejante aberración?

Resistencia popular ante los sublevados (julio 1936)

Lo que vino después –la Guerra Civil y la liquidación de la República– nos llevaría a escribir mucho más texto. No obstante, vale la pena destacar al menos ciertos hechos para ver hasta qué punto la República hizo mal las cosas. Primeramente, la República, pese a saber de sobras que el golpe militar era un amenaza real y próxima, no tomó las medidas adecuadas, aparte de “exiliar” a ciertos mandos peligrosos, como si eso fuera a arreglar las cosas. Y nada más estallar la sublevación en África y empezar a extenderse la rebelión en algunas plazas en la Península, el gobierno de Casares Quiroga no reaccionó en consecuencia ni creyó que la cosa fuese realmente seria. Pensaron tal vez que era una bravuconada como la Sanjurjada de 1932 y que los alzados serían rápidamente reducidos. Ese fue el primer y gran error[8]: no medir realmente la gravedad del momento. Pero las fuerzas revolucionarias se echaron a la calle y decidieron afrontar la crisis por su cuenta, para lo cual exigieron armas al gobierno, que en principio se negó a tal petición.

Y aquí vino el segundo error: atrapado entre la virulencia de la reacción contra el golpe militar y la imposibilidad de pactar con los rebeldes, el gobierno disolvió el ejército, licenció a las tropas y entregó armas a sindicatos y partidos de izquierda. El verdadero ejército republicano quedó reducido a prácticamente nada en medio del caos y no se pudo evitar el triunfo de los sublevados en muchos lugares, mientras que en otros las fuerzas de la revolución vencieron a los militares rebeldes y aprovecharon la coyuntura para tomar el poder. El resultado fue que el orden republicano dejó de funcionar en gran parte del territorio, siendo sustituido por un conglomerado de fuerzas políticas que habían tomado las calles por la fuerza. Como varios historiadores han señalado, el alzamiento preparado para combatir la revolución, lo único que hizo fue dispararla, y la República fue incapaz de lidiar ni con una ni con otra tendencia.

Los revolucionarios se hacen con el poder (Barcelona, 1936)

Luego, los errores se fueron acumulando en cadena. Los primeros días debían ser cruciales para imponerse a los alzados y para restablecer el orden republicano, pero no se consiguió ni una cosa ni otra. Se sucedieron nada menos que tres gobiernos (Casares Quiroga, Martínez Barrio, Giral) en dos días, y pese a disponer de la casi toda la aviación, la mayor parte de la flota y muchos recursos humanos y materiales, la República fue incapaz de contener el avance imparable de los sublevados en esos días, que afianzaron sus plazas fuertes y empezaron a extenderse por muchas zonas. El gobierno apenas podía hacer nada y careció de autoridad real, como le sucedió en particular a la Generalitat de Catalunya, que –una vez aplastada la sublevación– vio cómo triunfaba la revolución y todo el poder efectivo pasaba a las milicias obreras. Desde ese momento la República cayó en manos de elementos radicales y los jerarcas burgueses republicanos poco pudieron hacer para evitar los saqueos, asesinatos, vejaciones, encarcelamientos y otros muchos desmanes cometidos contra todo aquel que no fuese izquierdista[9].

Los antagonismos sociales y políticos que apenas podían contenerse desde febrero del 36 acabaron por estallar y desapareció cualquier atisbo de “centro” o “moderación”. La sociedad española pasó a estar formada por “rojos” y “fascistas”, unos extremismos irreconciliables que la propia República había ayudado a fomentar[10]. Entre medio quedó un grupo de población republicana no extremista que tuvo que adscribirse a un lado u otro para poder sobrevivir, aunque en algunos casos puntuales su moderación no les valió de nada, como los republicanos de centro asesinados en la cárcel Modelo de Madrid en agosto de 1936 o el caso del político demócrata-cristiano catalán Manuel Carrasco i Formiguera que huyó de la Cataluña revolucionaria y antirreligiosa para no ser asesinado por católico y burgués, yendo a caer más tarde en manos de los franquistas, que lo juzgaron y fusilaron por catalanista.

En esas difíciles circunstancias, con la sombra de una revolución de estilo bolchevique, las potencias democráticas occidentales no quisieron ponerse del lado de la República, que quedó indefensa y forzada a depender casi enteramente de la ayuda proporcionada por la URSS, que acabó por marcar del todo la política, la economía y la estrategia militar republicana. Los comunistas adquirieron de golpe una preponderancia total en la política y en el ejército y gracias a eso se pudo contener a los franquistas, al imponer su orden y disciplina frente al caos revolucionario. Y esa fue otra grave contradicción republicana: mientras que una facción republicana apostaba por supeditar la revolución al triunfo militar sobre los sublevados, la otra insistía más bien en lo contrario: primero hacer la revolución y luego ganar la guerra, pues consideraban que una cosa la traería la otra de forma natural. Entretanto, los camaradas comunistas soviéticos no apoyaron desinteresadamente a la República: lo hicieron a cambio de la totalidad de las reservas de oro del Banco de España, que partieron para la URSS en pago por las armas solicitadas (el famoso “oro de Moscú”). Este hecho, inevitablemente, comprometió la política económica y financiera de la República hasta el fin de la contienda.

Barricadas en Barcelona (mayo 1937)

Este comportamiento “poco revolucionario” se acabó de ver en 1937 cuando los comunistas decidieron cortar por lo sano con cualquier veleidad revolucionaria, sobre todo protagonizada por anarquistas y trotskistas. En los llamados sucesos de mayoque tuvieron lugar en Barcelona, estas facciones fueron combatidas y reprimidas por el poder republicano establecido, que se había hecho fuerte en torno al P.C.E. Además, muchos de los experimentos sociales y económicos libertarios que se habían llevado a cabo en territorio republicano[11] fueron cortados de raíz y reprimidos duramente por la fuerzas republicanas regulares. En resumidas cuentas, fue la propia República la que acabó con las esperanzas revolucionarias de las masas obreras y campesinas, como ya había ocurrido entre 1931 y 1936. Y para que no quedara duda, el propio P.C.E. declaró entonces que no estaba por imponer un régimen revolucionario en España, sino que apoyaba fielmente a la República democrática burguesa, aunque sus métodos y formas de actuación distaban mucho de ser “democráticas”.

En cualquier caso, todos los historiadores coinciden en que el bando republicano fue un nido de víboras, con enemistades y luchas internas entre los partidos, con una tremenda incapacidad de ponerse de acuerdo acerca de qué política llevar a cabo, y eso que las fuerzas de centro y derecha republicanas habían sido ya barridas. Esa desunión y recelo llegó también al terreno nacionalista, pues durante la guerra el gobierno de Cataluña desplegó su propia política[12], por lo menos hasta mediados de 1937, y lo mismo sucedió en el norte de la Península, donde los gobiernos locales fueron incapaces de coordinarse adecuadamente ante las ofensivas franquistas.

El anarquista Melchor Rodríguez, último alcalde republicano de Madrid

Pero llegados a 1938, los gobernantes republicanos –viendo que se aproximaba el desastre– trataron de apelar a la moderación y a la concordia nacional, cuando era obvio que esta voluntad, si es que era sincera, llegaba muy tarde. Y ya sabemos cómo acabaron las cosas: tras la derrota del Ebro y la caída de Cataluña, el régimen republicano se descompuso y las viejas rivalidades internas acabaron por estallar en una guerra civil (los comunistas contra todos los demás) dentro de la Guerra Civil. Fue el último acto deuna República desquiciada y sin rumbo, que se hundió por sí misma prácticamente sin que los franquistas tuvieran que intervenir en los dos últimos meses de la guerra. Y el triste espectáculo no pudo acabar peor, con la desbandada de casi todos los líderes políticos y militares republicanos, que huyeron del país semanas antes del fin de la guerra. Sólo unos escasos políticos y militares republicanos (Besteiro, Rodríguez, Escobar[13]…) se mantuvieron en sus puestos ante la llegada de las fuerzas enemigas, aun a sabiendas de que con toda probabilidad serían ejecutados o encarcelados de por vida. Por lo demás, aún hoy en día aún se acusa a los republicanos que pusieron fin a la guerra[14] de connivencia con el franquismo y de haber entregado la República a los fascistas. En fin…

Llegados a este punto, podemos condenar cuanto queramos el franquismo, con sus conocidos crímenes y persecuciones, que se prolongaron durante varios años aún después de la guerra. Todo eso ha sido narrado hasta la saciedad y no merece más comentario. Pero es un grave error que –por contraposición ideológica– todavía se siga idealizando o dando una imagen distorsionada del régimen republicano.

Con todo, no podemos ocultar que la crisis económica mundial tras la depresión del año 1929 influyó negativamente en el desarrollo de los acontecimientos. Tampoco se puede negar la nefasta influencia del agitado clima internacional, con la crisis de las democracias, el auge del fascismo y el triunfo de la revolución soviética. No obstante, nada de esto justifica la pésima conducción de la República por parte de sus dirigentes, antes y durante la Guerra. No se pudieron hacer peor las cosas, perdiendo la noción de la realidad, jugando a revolucionarios (pero sin serlo), azuzando una lucha política partidista despiadada, gestionando mal la cuestión territorial, la religiosa y la militar, fracasando en las políticas sociales y económicas, reprimiendo duramente a las clases populares y luego permitiendo que se tomasen la justicia por su mano y un largo etcétera. Es como si la República hubiese ofrecido el caramelo a las clases más desfavorecidas y luego se lo hubiese negado, dándole en su lugar un fuerte garrotazo. A su favor, empero, podríamos decir que la República implantó ciertos avances sociales, educativos y culturales, pero es un muy poco haber para tanto debe.

Las grandes esperanzas populares depositadas en la República (Proclamación de la República en Barcelona, abril de 1931)

La República, en suma, no sólo fue incapaz de resolver las grandes contradicciones del régimen anterior, sino que las agravó hasta el punto de dejar al país ingobernable y tomado completamente por los fanatismos y extremismos. Y es lícito recordar que algunos de los líderes militares que se alzaron en armas fueron en su momento republicanos convencidos –como el general Queipo de Llano– e incluso masones (los que mayormente trajeron la República), mientras que paradójicamente muchos militares monárquicos defendieron la República[15]. Obviamente, no justifico en absoluto la intervención militar, pero lo que ya no se puede sostener de ningún modo es que cuatro generales africanistas resentidos fueron los responsables de la caída de la República.

Desde luego, si alguien –premeditadamente– quería destrozar la frágil convivencia de la sociedad española y llevarla a una crisis total que desembocara en una guerra fratricida que a su vez encajara perfectamente en un marco prebélico mundial (con la oportunidad ideal para probar tácticas y armamentos) no lo pudo hacer mejor. Todo el montaje internacional que se construyó en torno a la Guerra deja bien a las claras que no fue una reacción improvisada y espontánea. Fue más bien un plan bien meditado y hábilmente ejecutado en que las víctimas fueron los de siempre.

© Xavier Bartlett 2017

Fuente imágenes: Wikimedia Commons

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La desintegración de los Estados-Nación como paso previo a un Gobierno Mundial. Un ejemplo: España

FUENTE: 7-01-2016 ANTIMPERIALISTA y 1-04-2015 CiberPensadores

Magnífico estudio realizado por el blog CiberPensadores, poniendo como ejemplo el caso concreto de España, sobre las estrategias utilizadas actualmente por las élites de Poder para imponer un gobierno de carácter global. Básicamente, se trata de una sofisticadísima guerra psicológica contra la población mundial en la que se está usando como principal herramienta los medios de comunicación de masas (televisión, prensa, radio y muy especialmente internet), y cuyo objetivo es crear una sensación de caos absoluto en las modernas sociedades de masas: terrorismo, cambio climático, crisis económica, violencia de género, inmigración, separatismos… (el tema de las falsas violaciones en Alemania el día de Nochevieja es sólo un episodio más de la estrategia del caos contra Europa destinado a enfrentar a su población); con ello se pretende que una ciudadanía adecuadamente alarmada y adoctrinada demande voluntariamente nuevas, pero muy específicas, soluciones de gobernabilidad, concretamente, todo se ha planeado para fabricar un consenso masivo en torno a la necesidad de un Gobierno Mundial bajo predominio estadounidense.

Este sueño globalista (ecuménico) no es más que la continuación de los infantiles delirios mesiánicos que desde hace siglos guían el destino de la humanidad.

Cómo desintegrar un Estado-Nación: España

Según el estudio realizado por el blog CiberPensadores:

El proceso de construcción de un Estado Mundial pasa necesariamente por el desmantelamiento del actual sistema de Estados-Nación. Ello debe hacerse de forma gradual e imperceptible a través del regionalismo y mediante el mantenimiento de la farsa histórica. La estructura supranacional más avanzada del mundo en materia de integración y cooperación es Europa, que debe servir como modelo a seguir para el resto de bloques que se están conformando al mismo tiempo alrededor del planeta. El programa para una Europa verdaderamente unida se articula entorno al proyecto de los Estados Unidos de Europa, que una vez constituidos deberán quedar subordinados a los Estados Unidos de América en el seno de un gran bloque transatlántico que trataría de extenderse en el futuro por toda Eurasia. Para ver el nacimiento del bloque transatlántico se hace indispensable reconfigurar todo el territorio europeo fragmentándolo en pequeñas regiones etnolingüísticas que puedan ser controladas directamente desde Bruselas, dando paso a la Federación Europea. El nuevo mapa de Europa solo es posible si se logra la desintegración de los actuales Estados miembro de la Unión Europea, comenzando por España.
La desintegración de España dependerá básicamente de cómo se incida sobre los distintos factores en los que se sustenta su unidad y cohesión; los separatismos, los iconos y símbolos nacionales, el patriotismo y la estabilidad interna. El más importante de ellos es el separatismo y será precisamente la cuestión de la independencia de Cataluña el detonante de un conflicto que puede proporcionar a España un destino análogo al de Yugoslavia.
El caos que puede llegar a desatarse en el proceso de descomposición deberá mantenerse siempre controlado evitando en todo momento que se produzcan situaciones que puedan resultar adversas. En el control del caos y el manejo de la situación estarán especialmente implicados los medios de comunicación, que permitirán generar el descontento social pertinente, erigir nuevos partidos como Podemos y Ciudadanos que desplacen a los de la oligarquía local, ejecutar operaciones de desprestigio y chantaje y aplicar las tácticas de desestabilización y movilización necesarias. El éxito del plan recaerá básicamente sobre el control que se tenga sobre ambas partes del conflicto, incluido el ejército, siendo el sector español genuinamente patriótico el factor de riesgo más importante a tener en cuenta a la hora de prevenir el caos total.

Introducción

El siguiente trabajo va dirigido a ofrecer un modelo de visión del mundo que sea capaz de explicar lo que viene sucediendo en España durante estos últimos años. La hipótesis de la que parte es la siguiente: España está siendo víctima de un proceso de desintegración orquestado desde el extranjero. Tomando como cierta la hipótesis, se ha estructurado la obra en cuatro partes:

1. El Contexto: se estipulan los objetivos, los métodos y los subobjetivos de los artífices del plan en el que se engloba el desmembramiento de España.

2. Urdiendo el Plan: se centra en el plan de desintegración propiamente dicho. Esta parte está dividida a su vez en tres grandes subapartados:

  • 2.1 La desestabilización: se analizan los factores de los que depende la unidad de España y cómo se puede estar incidiendo sobre ellos.
  • 2.2 Preparando la caída: se analizan los pilares sobre los que se sustenta el poder de la oligarquía española y cómo se puede estar incidiendo sobre ellos.
  • 2.3 Controlar el caos: se analizan las distintas maneras de evitar que el proceso de descomposición escape de control y cómo pueden estar poniéndose en práctica.

3. El advenimiento de un conflicto armado: se aborda la posibilidad de una futura guerra en España, cómo se ha procedido ante ella y cómo puede estarse preparando.

4. Previsiones futuras: se describen los posibles escenarios futuros que podrían darse en caso de que el modelo propuesto sea correcto.

El trabajo concluye con un apartado de consideraciones, en el que se incluye un pronóstico y se sugieren nuevas hipótesis a comprobar en el supuesto de que el modelo resultara estar en lo cierto.

 
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Bilderberg usará el “polvorín” catalán para imponer una España federal

FUENTE: seryactuar.org   RT Publicado 29-09-2015
La periodista Cristina Martín Jiménez analizó lo que le espera a Cataluña si la región avanza con su proceso de independencia y los planes del poderoso Club Bilderberg para crear una España federal en la que “el poder privado reemplace a los gobiernos”.

“La Unión Europea no tolerará una Cataluña independizada”. Las palabras del exsecretario general de la OTAN y miembro de Bilderberg, Javier Solana, fueron reveladas por la periodista experta en el manejo del elitista club. Según detalló en un artículo publicado por ‘The Objective’, los miembros de la organización están “en contra de la secesión” y esa postura la manifestaron a través del tiempo. Ya en 1991, el entonces presidente de la Generalitat de Catalunya, Jordi Pujol, los exaltó con su discurso nacionalista, visión política “maldita” para Bilderberg.

“Es difícil reeducar a la gente que ha sido educada en el nacionalismo. Es muy difícil convencerlos para ceder su soberanía a favor de una institución supranacional”, reiteró, una y otra vez, el relaciones públicas de la entidad, el príncipe Bernardo de Holanda.

Bilderberg considera, afirmó Martín, que “los nacionalismos son peligrosos”. ¿Peligrosos para qué? Para la propuesta de Solana: “Europa puede y debe ser una especie de laboratorio de lo que pudiera ser una especie de gobierno mundial”.

Por eso, cuando el actual presidente de la Generalitat catalana, Artur Mas, recibió en julio pasado a una importante comitiva de Bilderberg, marcó, para la periodista, su futuro. “El Club Bilderberg y la Comisión Trilateral han derrumbado a presidentes mucho más convincentes a golpe de sonrisas maquiavélicas”, expresó y, más contundente, agregó: “Ha conseguido enfadar a los demonios”.

Después, Solana fue el primero en disparar. Martín aseguró que recibió “el encargo de decirle que la Unión Europea no tolerará entre sus filas la insurgencia de una Cataluña independizada” y “le ha advertido que será expulsada de la OTAN ipso facto”.

Sin embargo, Bilderberg -que agrupa a los magnates más importantes del mundo- es especialista en la manipulación. Y, según el artículo, eso es lo que “está haciendo en secreto”, mientras avanza hacia su objetivo final: “Construir una España a la medida de la elite global y no de los españoles, ya sean catalanes, leoneses o vascos”.

Esa intención recuerda el planteamiento de David Rockefeller (fundador de Bilderberg y de la Comisión Trilateral), quien, a mediados de la década de 1990, aseguró: “Algo debe reemplazar a los gobiernos y el poder privado me parece la entidad más adecuada para hacerlo”.

Según este análisis, “la estrategia de Bilderberg es utilizar el polvorín catalán para forzar la creación de una España federal”, a lo que sigue una “actualización de la Constitución” que “se pacta y negocia debajo de las alfombras” y es definida por “los dueños del dinero, de las industrias, de las leyes, de los parlamentos”.

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La guerra contra el terrorismo islámico es una guerra de conquista

FUENTE: Ima Sanchís 23/11/2015 LA VANGUARDIA
Daniel Estulin, investigador

Tengo 49 años. Nací en la Unión Soviética y vivo en Barcelona. Trabajé 12 años (de 1993 al 2005) en los servicios de contraespionaje militar del KGB. Soy consejero e instructor de geopolítica. Vivo en pareja y tengo tres hijos. La política es cinismo puro. Creo en la chispa divina de la razón.

Estamos pagando los errores cometidos tras el 11-S?

Analicemos con más perspectiva: vivimos en un planeta con recursos limitados y una población que va en aumento. La élite económica mundial, y no me refiero a los presidentes de los gobiernos sino a los que financian sus campañas, quiere controlar los recursos.

Las consecuencias son terroríficas.

La necesidad de hacerse con el control de los recursos naturales nos lleva a estas conquistas de territorio sin freno. Los yihadistas no son más que una herramienta de control por parte de esas élites. Piense: ¿Quién financia a los ­terroristas?, ¿quiénes los arman?… Estados Unidos, Gran Bretaña, Arabia Saudí, Francia e Israel.

Financiaron a pequeños y distintos grupos terroristas.

Sí, pero son el mismo enemigo que nos está matando a nosotros. Es ingenuo creer que Osama bin Laden (excolaborador de la CIA) fuera más listo que los servicios de inteligencia estado­unidenses con un presupuesto anual de 40.000 millones de dólares. La guerra contra el terrorismo islámico es una guerra de conquista.

El tema se les fue de las manos.

No sea ingenua: el Estado Islámico es un instrumento al servicio de objetivos políticos a largo plazo diseñados por Londres y Washington y financiados a través de organizaciones benéficas saudíes para destruir, mediante guerras intestinas, cualquier estado social que se resista a acatar los designios del imperio.

Esa afirmación es una locura.

Los documentos de Wikileaks demuestran que en el 2007 ya hablaban de cómo iban a usar el Estado Islámico de Iraq y Siria para sus intereses, puede consultarlo. Londres es el centro de organizaciones terroristas internacionales y desde allí operan con impunidad.

¿Afirma que los intereses supranacionales han incubado al monstruo?

Efectivamente, pero no se trata de una conspiración paranoica, sino de ese complicado equilibrio entre países que son a la vez amigos y enemigos, todo son intereses financieros. En política dos más dos nunca suman cuatro.

Por desgracia en eso tiene razón.

A los borregos nos venden que acabaron con el espantoso dictador en Libia. Pero…, ¿está mejor Libia sin Gadafi o peor? Sin duda está peor, ¿no sabían que esto ocurriría?

¿Lo sabían?

¡Claro! Lo que querían provocar era el caos para poder ejercer el control e ir desmontando el resto de los estados nación en África. Después de Libia vinieron Mali y Nigeria, donde Boko Haram siembra el terror. Francia desde el año 2012 es el segundo país, después de Arabia Saudí, que más armas ha aportado al EI.

Ahora Europa invertirá en el complejo militar industrial para hacerse con el control de los territorios supuestamente en manos de terroristas financiados por quienes quieren destruirlos. Lo decía Putin hace pocos días en la ONU.

“Hay 40 países, incluidos algunos del G-20, que financian el terrorismo”.

Arabia Saudí ha gastado desde el año 1978, (guerra de Afganistán), 87.000 millones de dólares en financiar el terrorismo, es un actor clave en este programa de caos y disturbios planificados. Y detrás están los británicos que controlan todos los países del golfo. El imperio británico nunca dejó de existir.

¿Quién se beneficia de sembrar el terror en Francia?

El juego es muy sencillo: se financia el terrorismo para unos determinados objetivos, ciertas zonas de influencia, y después cuando ocurren atentados como los de París se aprovecha para eliminar libertades y poder operar más libremente y, de paso, los países invierten en la industria militar. Todo son ventajas.

No tiene sentido que financien a los terroristas y luego los bombardeen.

Sembrar el terror en Francia permite recortar los derechos de los ciudadanos y al mismo tiempo que aplaudan la masacre de civiles en otro país. Sin esos atentados los franceses no habrían permitido a su Gobierno ir a una guerra que no nos conduce a nada, ni que prohíban manifestaciones en la cumbre del cambio climático, cambien leyes, constituciones…

Pero los franceses recuperarán sus libertades.

Ya están advirtiendo de que esto va para largo. ¿Han recuperado las libertades los norteamericanos tras el 11-S? Desmantelar el sistema del bienestar europeo (mediante el terrorismo, la arabización, el ahogo económico alemán…) tiene muchas ventajas que podemos resumir en una: control. Para imponerte primero debes sembrar el caos.

Pero ahora Occidente se alía para acabar con ellos.

Si quieren acabar con el terrorismo, no hace falta bombardear a nadie, basta con desmontar Arabia Saudí, el principal financiador, y dejar de vender armas al Estado Islámico, y caerá por su propio peso. Pero el terrorismo sigue estando financiado a diario.

¿Cómo cree que acabará este conflicto?

La finalidad no es sólo Libia y Siria. Para hacerse con el control de los recursos es necesario desmontar Rusia, potencia militar, y China, potencia económica. El orden es el siguiente: Iraq, Libia, Siria, Irán y después Rusia, por eso Putin interviene, sabe que después irán a por ellos.

 
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La falsa unidad contra el terrorismo

FUENTE: ¿Es posible la paz? de Mikel Itulain

más en Europa, en este caso le tocó a Barcelona, contra personas que no debieron morir de forma tan innecesaria como absurda, se procedió ayer 26 de agosto a celebrar una manifestación multitudinaria de rechazo a esta barbarie.

Los medios de comunicación y los políticos españoles trataron de que fuese un acto de supuesta “unidad”, es decir, que todos se mantuviesen bajo un mismo discurso  y, no nos engañemos, bajo un mismo mando. Pero no fue así y tras ellos: el Rey, el Presidente del Gobierno español y todo su espectro político, podía leerse una enorme pancarta demoledora: “Les vostres polítiques, les nostres morts” (“Vuestras políticas, nuestros muertos”). Que define perfectamente como las políticas de todo tipo: desde el apoyo económico o armamentístico a los batallones de mercenarios terroristas que han asolado el norte de África u Oriente Medio, a tratar de disfrazarlos de revolucionarios o luchadores por la libertad cuando mataban gente en Libia o Siria, pero cambiando a denominarles como criminales cuando hacían lo mismo, aunque en bastante menor grado , en nuestras ciudades, han originado esta tragedia.

Sin embargo, el problema no solo está en la Administración española o en su Casa Real, que también, sino que la responsabilidad se extiende a todo el mundo político occidental y estatal:  catalán, gallego, vasco, andaluz…, tanto de derecha, centro o de izquierda, no parece importar la ideología cuando ya hay una compartida que asume una supuesta superioridad de nuestra “civilización” y que sirve a los intereses y agendas de las multinacionales industriales y financieras, los dueños finales. Sea Podemos, Izquierda Unida, CUP, Ezquerra Republicana, Partido Demócrata Europeo Catalán, Ciudadanos, PSOE o PP, todos están bajo dominio ideológico y económico de las corporaciones. De ahí que repitan el falso, recurrido y útil discurso de los “regímenes totalitarios”o del “dictador brutal”, con el fin de desprestigiar a estados o líderes no sometidos a la supremacía de las, estas sí, tiránicas transnacionales. Cuando ambos “argumentos”, no podía ser de otra forma, proceden de los neocón, que los progresistas, tan sumisos y obedientes, repiten una y otra vez.

Sobre el “régimen”:

La ideología del “estado canalla” [apodado comúnmente régimen o dictadura y a su dirigente dictador] desarrollada por el Pentágono durante la Guerra del Golfo de 1991, constituye una nueva legitimidad, una justificación para llevar a cabo una “guerra humanitaria” contra países que no se ajusten al Nuevo Orden Mundial y a los principios del sistema de “libre mercado”[¹]

Sobre el “dictador brutal”: nos viene de G. W. Bush, para demonizar a los rivales políticos que no seguían las órdenes dadas. [²]

Qué nuestros gobiernos luchan falsamente contra el terrorismo es algo rigurosamente cierto para quien se molesta en comprobar los hechos. Porque en definitiva es una estrategia de control social muy efectiva y productiva, y mientras los habitantes de nuestras sociedades sean unos inmaduros  en lo político y lo emocional, lo seguirá siendo y se continuará utilizando. Cómo se hacen funcionar este tipo de macabros atentados contra la población civil pueden verlo aquí, y les recuerdo que no son algo nuevo en la reciente historia de Europa ni tampoco algo exclusivamente relacionado con la utilización de una religión tal que el Islam: Terrorismo islamista.

Que las agresiones a Libia como a Siria son el producto del impulso y sustento masivo de organizaciones de terror y mercenarias tampoco es el descubrimiento de la piedra filosofal si alguien no está suficientemente estupidizado ni anulado por la repetitiva y aburrida propaganda de los medios. Que estos como están en su práctica totalidad, de un modo u otro, en los bolsillos de los grandes magnates, hacen creer que si todos están de acuerdo en algo es que debe de ser verdad. Cayendo en  la habitual y facilona falacia ad populum, sin molestarse en comprobar si lo que se dice tiene algo de cierto o no.

Que se destruyó la prosperidad y enorme futuro de Libia, llevando a Al Qaeda al poder en el año 2011 es una de las grandes culpas que casi todos tenemos, y si no lo creen hagan memoria de lo que dijeron e hicieron aquellos días. Recuerdo como vi tanta gente mofarse y alegrarse del asesinato de Muammar al-Gaddafi, del que tan bien hablaban los libios y los africanos en general. Y tengo presente como dije a esos irresponsables que esas hordas de terroristas llegarían a Europa, tal y como ha ocurrido. No hacía falta ser adivino, porque el objetivo era ese, desestabilizar África, pero también Europa.

Luego, al mismo tiempo, vino lo de Siria, que no fue una revolución popular ni pacífica, sino una agresión mercenaria exterior contra el Gobierno legítimo de Bashar al Assad.

Que son las familias más poderosas de Norteamérica y de Europa, las corporaciones, las que han creado este mundo actual de caos y temor, dominado por el terror, no es invención mía o de otros, pues está documentado en sus propios escritos.

Ahora hagan algo que deberían hacer y no les gusta hacer, autocrítica, no echar balones fuera, no ser tan insensatos como una mayoría ha sido. Porque los responsables de las muertes de Barcelona, Bruselas, París, Niza, Londres… están en los criminales materiales, en sus inductores, en los planificadores, en todo el entramado de los servicios de inteligencia, militares, políticos y corporaciones que han hecho a propósito tal cosa, pero también en ustedes, que por su dejadez, su falta de madurez y cobardía contribuyeron y contribuyen a que esto haya ocurrido y ocurra.

 
 
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Pius Alibek: ‘Acabas pensando que nadie quiere liquidar Estado Islámico’

Ya está bien no tener miedo, pero ¿y después qué?’, Dice el filólogo, escritor y traductor iraquí asirio en esta entrevista

‘Lamentamos los atentados mientras nos ponemos camisetas patrocinadas por Catar’, decía Pius Alibek en esta entrevista a VilaWeb de pronto hará dos años. Hacía una semana de los atentados de París contra terrazas de bares, contra la sala Bataclan, contra el Estadio de Francia… Alibek, nacido en Ainkawa, en el Kurdistán, estudió filología en Bagdad, continuó los estudios en Londres y llegó a Barcelona en 1981. En Raíces nómadas (la Campana, 2010) relataba sus años de niñez y de juventud en Irak, un país que ha cambiado tanto desde que él era pequeño.

El conocimiento que tiene de la situación del Levante y su condición de barcelonés nos ayudan en esta conversación (que esta vez tenemos una semana después del atentado de la Rambla) a sacudir la forma en que nos miramos el problema: como vemos la amenaza del yihadismo, quien tiene intereses, como enfocamos los debates sobre el islamismo radical… ‘Todo el mundo estaba de acuerdo en que Arabia Saudí y Catar subvencionaran la organización yihadista al-Nusrat al principio. Y cuando pasa esto que pasa en París, la gente se escandaliza’, decía Alibek en 2015. Ahora esto ha pasado en Barcelona.

-¿Qué pensasteis el pasado jueves, cuando visteis el atentado en la Rambla?
-Pensé: ya ha pasado. Cualquier día podía pasar en cualquier lugar de cualquier ciudad europea. Era previsible que pasara, y seguirá pasando. Pensé esto, aparte la sensación de impotencia y de tristeza.

-¿Resignación?
-Sí, totalmente. Nosotros ya aceptamos que esto es algo que puede pasar, porque no encontramos la manera de saber qué pasa realmente. Y en cambio nos entretenemos con debates inútiles, en vez de ir a la raíz de la cuestión e intentar resolver todas estas desgracias.

-¿Quiere decir que vemos esto como algo inevitable, como si fuera una catástrofe natural?
-Sí, como la posibilidad de que caiga una granizada. Como si fuera un fenómeno natural, que hoy toca aquí pero habría podido caer en otra ciudad. Esto es aún más grave. El atentado afectó a una gente que ha muerto o que ha quedado herida. Pero en realidad esto forma parte de algo mucho mayor que diariamente mata cientos de personas en todo el mundo.

-¿No tenemos suficiente perspectiva para ver esa cosa más grande?
-No tenemos y parece que no queramos tener, porque después de esto que ha pasado en Barcelona los grandes debates son, por ejemplo, si el islam es esto o es aquello. Pero qué decís? Todas las religiones monoteístas son tan asesinas como pacificadoras, dependiendo de la interpretación que se haga. El islam, en esto, no es diferente de ninguna otra religión monoteísta. Otro debate: si los inmigrantes de occidente que vienen de países islámicos son un peligro o no. Pues depende de la vía que emprendan, y tenemos que ver por qué algunos deciden de coger una de determinada. Tenemos que ver quién está detrás, a quien le interesa eso.

-También nos preguntamos si estamos preparados para impedir un atentado.
-Y si debemos poner pilones o no, si son provisionales o fijos, si hemos de reforzar los sistemas de seguridad… Pero de qué habláis? Es como si el diluvio fuera inevitable y discutiéramos para decidir dónde ponemos la presa. Pues no: este diluvio no es un hecho natural; es un hecho provocado. Es cierto que en el curso de la historia las religiones monoteístas han manipulado y se han utilizado como herramientas en manos del poder. Y ha pasado esto. Debemos mirar quien utiliza la religión, quien subvenciona, quien paga, a quien interesa reclutar y combatir allí. Y no ver si ponemos pilones.

-¿Quién es que, en este caso, utiliza la religión para sus intereses?
-Hablemos de quienes hacen la interpretación más radical de la religión, y los conocemos. Si cogemos el Islam, quien hace la interpretación más radical y más asesina? Pues los países que aplican la ley islámica, que resulta que son los mejores aliados de occidente.

-¿Por ejemplo?
-Por ejemplo los del Golfo Pérsico, como Arabia Saudí y Catar. Deben la existencia y el poder en el islam radical, y tienen muchos dólares, con los que fomentan el islam radical. Ellos pagan las mezquitas que se construyen en Europa y pagan los imanes estos que fomentan el radicalismo islámico y pueden manipular las mentes de la juventud desesperada. Para manipularlos, se necesitan recursos, y nosotros permitimos que haya estos recursos. Además, en estos países se reivindica el terrorismo islámico, se fomenta, y se bendicen los mártires, los que han hecho el atentado. El que hizo el atentado en la Rambla es una persona bendita en estos países, que son nuestros aliados. Sus reyes y príncipes vienen a casa, y los recibimos como verdaderos reyes y príncipes. ¿A qué jugamos?

-¿Todo esto viene de la fotografía de las Azores?
-El crecimiento del terrorismo islámico comenzó en Afganistán con los muyahidines reclutados y entrenados por occidente para combatir la Unión Soviética. Pero el impulso del terrorismo islámico que atraviesa las fronteras de aquellos países comenzó con la invasión de Irak de 2003. Pasamos por alto que sí el pueblo estuvo totalmente en contra de aquella invasión, pero que el gobierno español no únicamente estaba a favor sino que se puso a favor con entusiasmo. España participó en aquella guerra, que fue como una cuna para el terrorismo islámico. Y que nos salpica al cabo de un tiempo. De qué nos extrañamos? Y ya no hablo de que la desgracia de Barcelona pasa a diario en Irak, en Siria y en países africanos, por las acciones de Boko Haram. Hace un par de días, en un autocar con niños en Siria hubo más de sesenta muertos. En esto que ha pasado en Barcelona, en París, o en cualquier otra ciudad europea, existe la complicidad de nuestros poderes.

-¿Como se concreta esta complicidad?
-España salió de una crisis económica gracias a la colaboración con la guerra en Irak. Y vivió varios años de bonanza económica. Hay una compensación económica a cambio de la complicidad criminal. Hay un nivel de intereses de grandes poderes y los gobiernos que a mí se me escapan. Los núcleos y entidades de poder no miran el daño que puede recibir el pueblo, sino el beneficio que pueden sacar. Cuando el Barça coge el patrocinio y los millones de Catar no mira si son buena gente o no, si fomentan el terrorismo. Ven que si pueden sacar veinte millones, sacarán veinte millones. Mientras aceptamos esto como una relación comercial legal, pagamos las consecuencias y callamos.

-O cuando España vende armamento a Arabia Saudí tampoco piden que hacen con estas armas.
-Sí. Arabia Saudí ha destruido el Yemen. Y eso no es terrorismo? Si pasa en Yemen no es terrorismo? Cuando se pisa la dignidad de una persona a mil kilómetros, si no sientes que también han pisado la tuya ya has perdido la condición humana. ¿Por qué me ha de parecer que lo que hacen los saudíes en Yemen mí no me salpica ni me interesa, que sólo es algo entre ellos?

-¿Nadie actúa contra Estado Islámico?
-No, de ninguna manera. Enviar varios aviones de vez en cuando y bombardear ciudades en que matan a tres o cuatro combatientes pero matan doscientos civiles inocentes no es combatir Estado Islámico. Todo lo contrario: es combatir la población civil y destruir su infraestructura. Cuando quisieron matar Saddam Hussein, lo hicieron rápidamente, con un ejército y un estado. Y no pueden hacerlo con veinte mil o treinta mil combatientes? Es cinismo puro. Y acabas pensando que realmente nadie quiere liquidar Estado Islámico, ya les debe interesar que exista. Y está el papel de Turquía, en todo esto. Turquía es la OTAN, y cuando Turquía protege Estado Islámico es la OTAN quien protege Estado Islámico. Y la OTAN somos nosotros. Barcelona es la OTAN. Si la OTAN protege Estado Islámico, Barcelona protege Estado Islámico. Es duro, es cruel, pero es así.

-Hay gente que ha alzado la voz contra la presencia de Felipe VI y Rajoy en la manifestación del sábado.
-Si el rey de España y el gobierno de España realmente están dolidos por los atentados y quieren hacer algo, pues que pidan una audiencia a los embajadores de Arabia y de Catar. Y que les digan que o detienen las ayudas y subvenciones que dan o se ha acabado; que ya no podrán subvencionar más mezquitas, que si se ha de construir alguna mezquita ya lo haremos nosotros, de manera que no puedan manipular lo que se haga. Pero esto no se hace. Además, en esta manifestación que reivindicamos? Me parece que aquí, cuando nos manifestamos, como cuando hacemos una huelga general, es para volver a casa tranquilos de haber hecho algo. ¿Qué utilidad final tiene la manifestación? Demostrar nuestro rechazo, ¿verdad? ¿Y qué? ¿Esto evitará los atentados?

-Os veo muy crítico.
-Y hay otra cosa, que me parece de cinismo puro. He dicho que no acepten dinero de según quien para construir mezquitas, o que se controle quien las hace. Pues aquí hay mucho intelectual que dirá que esto que digo va contra nuestros valores, los de libertad y democracia. Va contra nuestros valores, pero no lo hace también la ley mordaza? Hay muchas contradicciones en el discurso que se hace, mucho cinismo. ¿Por qué no se ha de controlar lo que se hace en las mezquitas? Al igual como se controla cuando un cura dice una frase en una iglesia contra los homosexuales, o cuando otro hace una misa por la Legión, que se hace un escándalo. Pues hacemos esto mismo con lo que se hace en algunas mezquitas. Ah, eso no, porque tenemos que ser respetuosos. Pero si hay leyes que no son respetuosas con tus libertades!

-¿Quizá no se hace por respeto o exceso de prudencia?
-Es que todos queremos demostrar que no tenemos nada contra el Islam. Por qué se debe demostrar? Yo sí tengo todo lo que hay que tener contra la interpretación radicalizada de qué es el islam.

-¿Falta más conocimiento sobre qué es el Islam? ¿Hay demasiados prejuicio?
-No se trata de eso, sino de la manera de pensar del europeo: si yo soy intelectual y tolerante, tengo que ser prudente a la hora de emitir un juicio sobre el islam, pero sobre el cristianismo sí puedo decir lo que quiero.

-También encontramos algunas actitudes islamófobas e intolerantes.
-Pero es justamente el tratamiento que hacemos que radicaliza la posición; es aquello de estar conmigo o contra mí. En lugar de crear un espacio flexible, vamos creando un espacio de frentes: un frente que es contrario, que deviene chovinista e islamófobo, y otro que es tolerante y que parece que simpatice con el islam. Pero es que no se trata de eso: ni estoy a favor ni en contra. No debemos permitir nunca que este sea el problema o el debate, porque es un debate que se convierte en una cortina de humo. El debate es quien utiliza la religión, quien hace una interpretación del islam determinada por utilizarla con unos objetivos, quién se beneficia y quién está detrás. No entiendo por qué una sociedad como la barcelonesa debe vivir un debate para decidir si el islam es una buena religión. Esto es absurdo, no tiene sentido. La cuestión es puramente política: quien hace estas políticas que nos perjudican y que nos matan?

-¿Cuál debería ser pues el mensaje de la manifestación de mañana?
-Para mí la manifestación debería servir para reclamar a nuestros gobiernos que investiguen y que detengan el terrorismo en la cuna. Y reivindicar mediante todas las instituciones democráticas que el gobierno tenga este papel. Y que busque alianzas internacionales verdaderas para terminar con esta lacra. Y no demostrar como simpatizo con unos u otros y hasta qué punto me siento triste. Ya está bien no tener miedo, pero y después qué? Debemos poner los gobernantes ante los hechos: esto ha pasado y vosotros, si no lo detenéis, sois culpables de ello. Y no se detiene poniendo pilones, sino desde el origen.

-¿Estos últimos años no hemos avanzado hacia ahí? ¿No hay más conciencia al respecto de lo que pedís?
-Sí, evidentemente. Si decía esto que digo hace cinco años, o en 2003, durante la invasión de Irak, en la que alertaba de que podía crear un cultivo para islamizar aquella zona, todo el mundo me acusaba de creer en la teoría de la conspiración. Pero es que es un hecho, y se ha demostrado. En Irak antes de 2003 no había islamización ni se hablaba de países islámicos y no se aplicaba la sharia; sólo se hablaba de Arabia, donde tradicionalmente se hacía. Y ahora ya tenemos muchos países donde se hace y de la manera más radical. Todo comienza en 2003. Tenemos que parar y reflexionar, preguntarnos por qué ha pasado esto. Y ahora sí que es cierto que cada vez hay más gente que piensa que esto que pasó en París o en Barcelona ya no es culpa de que haya gente que interpreta el Islam de una manera radical y que hay algo más. Y es esto lo que nos interesa, esa cosa más.

-¿Quién hay detrás de quienes cometieron los atentados, y detrás del imán…?
-Sí, porque tenían unos mínimos recursos. ¿De donde los sacaba? Sabemos el dinero que entra para construir mezquitas. Y todos estos imanes cobran un sueldo, no viven de la nada. ¿Quién les paga, el sueldo? ¿De donde les llega, el dinero? Nuestra reivindicación es que nuestros gobiernos y nuestras fuerzas de seguridad sean firmes.

-¿Qué situación hay ahora en su población natal, Ankawa, en el Kurdistán?
-Ahora hay un debate interno muy acentuado, porque los kurdos reivindican la independencia y quieren hacer un referéndum. Están muy animados con ello.

-¿Qué puede pasar, con el referéndum?
-Ni idea, porque esto no depende de los kurdos, sino de las potencias. Si las potencias tienen previsto crear un estado kurdo, se creará. Si no, no. Y dudo que se pueda hacer. Es tan simple como eso. La gente no tiene en cuenta que todavía no han pasado ni cien años de la finalización de la Primera Guerra Mundial, una guerra para repartirse toda aquella zona. Entonces los interesados eran cuatro actores o cinco, y ahora hay quince o veinte. Hay muchos intereses para repartirse ese pastel y mientras no lleguen a ningún acuerdo la destrucción continuará. Y cada uno defenderá un grupo, subvencionará otro… Dependiendo de eso podrán conseguir una parte más grande o más pequeña del pastel.

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La muerte del terrorista se asume como parte inseparable de la operación policial salvar la vida también a los asesinos

Rebelión

Cuarto Poder

Me han impresionado mucho algunas de las fotos de las víctimas del atentado de Barcelona: las de Julian y Xavi, niños de 7 y 3 años respectivamente; la del joven ingeniero Luca Russo, tan alegre bajo su gorra roja; o la de Pau Pérez, asesinado a cuchilladas tras el atropello y en cuya mirada reconozco tantas afinidades de sensibilidad y compromiso político. A las fotografías, que capturan la vida, parecemos pedirles que impidan la muerte, hasta el punto de que resulta muy duro aceptar –casi imposible– la desaparición física de personas previamente retenidas en imágenes. En realidad, nuestro empeño en registrar fotográficamente cada instante y cada cuerpo traduce una lucha contra la muerte. Es una superstición tecnológica: te fotografío no para recordar este momento particular, sino para que no te mueras en general. Cada vez que miramos la foto de un muerto, aunque no lo conozcamos, nos estremece este fracaso radical.

He visto también otras fotografías de hombres muertos. Eran, sí, asesinos muertos, pero –lo confieso con cierta timidez– también me han impresionado. Los cuatro que tengo delante se llamaban MoussaSaidMohamed y Younes. Eran tan jóvenes que un vecino de la población donde vivían podía decir tras enterarse con horror de lo que habían hecho y de la suerte que habían corrido a manos de la policía: “Nos faltan ocho niños en Ripoll”. Vivo habitualmente en un país donde todos los jóvenes tienen esos nombres y esas caras; y Moussa, Said, Mohamed, Younes, con esos nombres ya casi catalanes y esas caras tan mediterráneas, eran ya jóvenes de nuestro país: estudiaban y trabajaban entre nosotros, eran nuestros “conocidos” y, cada vez que se fotografiaban, también pensaban que no iban a morir. ¿Pensaban que iban a matar?

Es duro ver la fotografía de una víctima inocente, pero es también duro ver la foto de un joven asesino, porque cualquier joven, no importa lo que haya hecho, parece una víctima y hasta parece inocente. ¿Se puede matar de manera “inocente”? En términos jurídicos yo exijo que los autores de los atentados sean sentados en un banquillo, defendidos por un abogado y castigados, si se prueba su culpabilidad, con la más dura de las penas de un código penal sin pena de muerte. Eso es lo que quiero. Eso es lo que ya no podrá ser. Los asesinos están muertos, como sus víctimas, y de forma igualmente irreparable. La muerte de sus víctimas es un triunfo, si se quiere, del mal. Pero la muerte de los asesinos es, si se quiere, un fracaso del bien: de ese bien común que llamamos Estado de Derecho. Un delincuente muerto es un delincuente que ha escapado al sistema de justicia, un sistema que, en nuestras tradiciones democráticas, se propone la rehabilitación de los delincuentes, de todos sin excepción, por muy graves o atroces que sean sus crímenes.

Hay, pues, dos cosas que ya no podemos evitar. La primera, la comisión del bárbaro atentado que asesinó e hirió a decenas de inocentes, algunos niños, que paseaban por Las Ramblas. Como matar es muy fácil y hay cada vez más ganas de matar, nunca se podrá reducir a cero el peligro y eso hay que decirlo sin rodeos electoralistas, pero es obvio que la desactivación del próximo atentado pasa por una combinación de medidas policiales, sociales y educativas que encuentran toda clase de obstáculos, también políticos y propagandísticos, como lo demuestra el intercambio de reproches entre instancias estatales y autonómicas tras el atentado de Barcelona.

La otra cosa que ya no se puede evitar es la fuga de los asesinos. Me refiero a su fuga definitiva del aparato de justicia. Ya no podrán ser juzgados. Y esto es también muy grave. Leyendo el relato de los hechos y viendo algunas imágenes a uno le entran dudas de si, en todos los casos, era imposible detenerlos vivos. Aún más, conociendo los precedentes de París, Bruselas y Londres, uno más bien sospecharía que se ha impuesto como rutina una lógica –casi un protocolo europeo– en virtud del cual la muerte del terrorista se asume como parte inseparable de la operación, y ello en un contexto social, también inducido, en el que se acepta cada vez más que a crímenes excepcionalmente graves deben corresponder también medidas excepcionales. El resultado, justificado o no, de esas operaciones policiales, no menos que ese “estado de opinión” suponen una grave amenaza para lo que realmente nos distingue, como sociedad y como “valores”, de los terroristas: el Derecho que no les permite situarse (a los terroristas) al margen de la Humanidad mediante ningún gesto, por abominable o extremo que sea.

¿Se puede matar de una manera “inocente”? Los que –católicos, progresistas, anarquistas, comunistas– creemos en la perfectibilidad humana, creemos que a todas las edades, pero aún más a los 17 años, nuestros gestos más irreparables dejan una inocencia residual, la virtualidad de otra vida imprevisible. Los que –católicos, progresistas, anarquistas, comunistas– creemos en la perfectibilidad humana, creemos por eso en un Derecho no estrictamente punitivo y no revanchista que se proponga la redención a través de las penas y la reintegración social del peor de los delincuentes. Sólo una penalidad determinista de inspiración protestante puede considerar que cada hombre se resume ontológicamente en su peor gesto, a partir del cual debe ser juzgada su vida entera, y ello de tal modo que es el delito el que constituye para siempre a un delincuente que deberá ser, por eso mismo, definitivamente apartado de la sociedad mediante cadena perpetua u horca. La muerte es irreparable y el Derecho no tiene la misión de combatirla y mucho menos de redistribuirla. La vida es imprevisible y es de ella de la que se ocupa el Derecho. Es eso –y no la religión o la forma de vestir– lo que nos distingue de los terroristas: un Derecho que -dirá el juez italiano Scarpinato– no puede aspirar a la tarea faústica de “repartir justicia” y mucho menos de “introducir equivalencias”. La “equivalencia” es el pivote central de los sistemas de justicia pre-jurídicos: el talión y la venganza, precipitados en la pendiente sin fin de dos irreparabilidades paralelas. El Derecho, mucho más modesto, sólo pretende dos cosas. La primera –como en los cuentos de hadas– separar públicamente la víctima del verdugo: no la satisfacción imposible de recobrar al muerto, sino la muy pequeña de que se me reconozca como víctima y se me distinga del asesino. La segunda, no menos importante, consiste en evitar que el verdugo se escape del recinto de la Humanidad, lo que implica juzgar su acto y no su alma, así como darle una segunda oportunidad. Es esto –insisto– lo que define los “valores de Occidente” y todo lo que los cuestione sólo sirve para dar ventaja a los terroristas.

Se comprende, desde luego, que las víctimas o sus parientes, desde su dolor sin consuelo, piensen en los asesinos con rabia homicida y deseos de venganza. Es lógico y es humano. Pero precisamente por eso forma parte de “nuestros valores” el que los códigos penales no sean redactados por las víctimas ni desde el punto de vista de las víctimas. Asimismo forma parte de “nuestros valores” el que, en una situación trágica como la vivida en Barcelona, la sociedad entera haga un esfuerzo para no pensarse como víctima, sino como autora serena del Derecho que marca nuestra diferencia. Hay dos cosas que ya no podemos evitar: la muerte de 16 inocentes y la muerte de 8 presuntos culpables. Pero aún podemos evitar dos peligros. El primero es el de pensarnos como víctimas y buscar, como todas las víctimas, un enemigo infinito, pues infinito es el dolor y no puede ser drenado por un criminal finito. En términos sociales la construcción de ese “enemigo infinito” se llama islamofobia: la extensión epidémica de la responsabilidad individual –la única de la que se debe ocuparse el Derecho– a todo un colectivo o una “comunidad”, definidos de esa manera como “grupo ontológico de riesgo” y “enemigo interno”. Si el yihadismo tiene un proyecto, es precisamente ése: el de convertir a los musulmanes europeos, no importa su secta, culto o cultura, en los nuevos “judíos” de Europa.

La segunda cosa que aún podemos evitar es la de, pensándonos como víctimas, alegrarnos de que a unos chiquillos asesinos no se les apliquen “nuestros valores” (nuestro Derecho) sino que –expresión de algunos periódicos– se les “abata” o se les dé “caza” como a perros. Esa celebración del no-Derecho –o al menos esa indiferencia– está siendo alimentada también por algunos medios que, cediendo a intereses políticos espurios relacionados con la cuestión española, criminalizan, por ejemplo, el trabajo de los abogados Jaume Asens y Benet Salellas, y ello desde el presupuesto implícito, tan escandaloso como peligroso, de que hay presuntos delincuentes a los que se deberían privar del derecho a la defensa y absoluciones judiciales, dictadas por un juez, que no tienen valor jurídico o son incluso cómplices del terrorismo. Cada vez que Asens y Salellas (y todos los abogados y jueces) hacen su trabajo nos están defendiendo a todos: están defendiendo precisamente esos “valores” que tanto nos gusta oponer, con narcisista superioridad moral, a la barbarie yihadista. Cada vez que un político, un periodista o un gobernante cuestiona ese trabajo está dando la razón a los yihadistas y facilitando, al mismo tiempo, “el triunfo del mal” y el fracaso del bien común.

Ni las 16 víctimas ni los 8 asesinos deberían estar muertos. Lo propio del terrorismo es matar. Lo propio de “nuestros valores” es salvar tanto a las víctimas como a los asesinos. Que “falten ocho niños en Ripoll” es la revelación de un doble fracaso. No pudimos impedir que esos niños se convirtieran en asesinos; no pudimos impedir que se fugaran para siempre de la justicia. Responsabilidad de todos los supervivientes –y sobre todo de los gestores del espacio público– es ahora evitar que la islamofobia y la celebración de la muerte extrajurídica destruyan “nuestros valores”, llenando de satisfacción –y de razones y de reclutas– a todos los fascistas europeos, ya sean musulmanes o no.

Fuente: http://www.cuartopoder.es/ideas/opinion/2017/08/24/sistema-de-justicia-salvar-la-vida-tambien-a-los-asesinos/

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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Tinc por

Carlo Frabetti – La Haine
No tengo miedo del miedo, sino de los políticos y los obispos que lo fomentan, lo gestionan y lo rentabilizan.

Yo sí que tengo miedo.Pero no de las furgonetas, ni de las bombonas de butano, ni de los cuchillos de cocina. Ni siquiera tengo miedo de cosas mucho más peligrosas y que es mucho más probable que me maten, como los accidentes de tráfico o las negligencias hospitalarias.

No tengo miedo de los desesperados y los fanáticos, sino de quienes los abocan a la desesperación y el fanatismo. Y no me refiero a los imanes radicales, sino a la Organización Terrorista del Atlántico Norte y a los gobiernos criminales de Estados Unidos, Arabia Saudí e Israel, así como a sus cómplices y lacayos, entre los que ocupa un lugar destacado el Gobierno español.

No tengo miedo del malllamado “terrorismo islámico”, sino del nunca nombrado terrorismo judeocristiano.

No tengo miedo de las bombas caseras, sino de las bombas inteligentes.

No tengo miedo del terrorismo sin medios, sino de los medios que llaman terrorismo a la guerra de los pobres y guerra al terrorismo de los ricos.

No tengo miedo del miedo, sino de los políticos y los obispos que lo fomentan, lo gestionan y lo rentabilizan.

Mis más sentidas condolencias a las víctimas de los absurdos y crueles atentados de Barcelona, así como a los familiares de los jóvenes absurda y cruelmente inmolados, junto con mi ferviente deseo de que comprendan, unos y otros, quiénes son los responsables últimos de su tragedia.

Y ruego que me disculpen, unos y otros, por no ir a la manifestación del sábado 26. La CUP dice que no irá si la encabeza el rey, y me parece bien; pero me parecería mejor que dijera que no va porque no es una manifestación contra el verdadero terrorismo.

La Haine

 

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